Ray Bradbury

junio 6, 2012
Ray Bradbury Caleidoscope

Ray Bradbury Caleidoscope

Este dibujo podría llamarse ‘Caleidoscopio’, en honor al cuento de Ray Bradbury que tenía en mente cuando lo hice (viene en El hombre ilustrado). Un equipo de astronautas tiene un accidente en la órbita terrestre, su nave explota y salen expelidos hacia diferentes rumbos: uno hacia la luna, otro al espacio profundo, y un tercero (creo que eran tres, es que lo leí de adolescente) a la Tierra. Al principio puede hablar con sus compañeros, pero poco a poco va perdiendo contacto. Mientras cae piensa en su vida, un poco comida de tarro. Al final entra en la atmósfera y se desintegra, formando una suerte de estrella fugaz. Desde la superficie, una niña y su madre ven la estela, ilusionadas: “¡Pide un deseo!”

Precisamente hace unos días estaba comentando con @davidyaguec esto:

(Siempre hay ocasión de recomendar Bravo Tango Siete) Y dos días después, el querido Bradbury se ha ido de este mundo.

Ha sido un escritor muy querido, fue de los primeros autores, si no el primero, que seguí. Me inició mi hermano Sergio, que se había comprado para el bachillerato Crónicas Marcianas. Inolvidable experiencia; luego fui a por los otros: El hombre ilustrado, El país de octubre… todos editados por Minotauro, en esas ediciones baratas de pastas de cartón y con dibujos minimalistas en la portada. En la Feria del Libro de Ocasión de Madrid acabo de ver varios.

Cuando comencé a hacer cómics, Bradbury fue mi primer objetivo. Una versión de El verano del cohete y otra, empezada y nunca acabada, de Ylla. Iban a publicarse en una revista de ciencia ficción que planeamos entre varios amigos adolescentes. Ese número cero sigue en imprenta.

Después me alejé de él, y abracé a otros autores y géneros. Pero nunca me olvido de esas lecturas, tardes enteras a la sombra de una anacua sin nada qué hacer más que leer. La primera emoción de saber que un libro querido ha sido adaptado a la TV. Y la primera decepción por una adaptación que no cumplía con las expectativas, por más que estuviera protagonizada por Rock Hudson.

Y siempre sale al encuentro: Una vez, cuando era más joven, o más bien cuando era joven, me estaba besando con una chica en su casa. Llegaron sus padres de improviso: los oímos subir la escalera. Rápidamente nos sentamos, y para despistar, fingimos que comentábamos un libro. Cogí el primero que tuve al alcance, porque los padres ya venían por el pasillo: era Crónicas Marcianas. No sabía que ella lo tenía; cuando nos veíamos, no hablábamos de literatura. A veces, ni hablábamos.

En fin, ahora se ha muerto y es como si asistiera a los funerales de un viejo conocido. Ayer, María Shiaya comentaba:

La envidio. Quisiera no haber leído aún Vendrán lluvias suaves, ni La tercera expedición, ni El picnic de un millón de años. Quisiera poder leerlos, de nuevo, por primera vez.

Building the perfect beast

mayo 10, 2012

La verdad que pude llamar a esta viñeta de mil maneras. He preferido ponerle el mismo nombre que uno de mis discos favoritos de los 80, de Don Henley, en la que viene la inolvidable Boys of summer. La he hecho para ilustrar un artículo sobre decoración, aunque imagino que parece todo menos eso. En fin… Que os pego el vídeo:

Cuando la casa se come la cabeza

abril 9, 2012

ViviendaTe pones a reformar tu casa. Comienzas a pensar en muebles, la pintura, las cortinas, cómo va a ir todo acomodado… Al final acabas con el coco comido, ¡y ni siquiera has empezado!

El pastor alentejano

abril 1, 2012

El otro día nos pidieron a mi santa y a mí hacer un cuento en el cuaderno viajero de la clase de mi hijo de tres años. Para los que aún no han pasado por eso, es un libro, de cuentos o de historias, que va pasando de alumno en alumno durante el curso. Cada niño (al final, cada padre y madre) va poniendo una historia nueva.

La profesora nos pidió algo original, que nos lo inventáramos, pues ya nuestros antecesores habían hecho un buen repaso del reportorio de fábulas infantiles.

A ello nos aplicamos e Isa, que sabe ver una pepita entre el cascajo del camino, rescató un cuento que nos habíamos inventado una desvelada noche portuguesa, tratando de dormir a Tomás. Era de un pastor que tenía que dormir a sus ovejas (y no al revés) y que hacía mil ventuas para acurrucarlas. Como buen matrimonio (y como hacían Stan Lee y Romita), yo me encargué del dibujo y ella de la iluminación (los colores, vamos).

Nuestro buen amigo Sergio nos avisó de que las historias de pastores portugueses no son originales, desde luego. La más famosa era la de Saramago, que en su discurso del Nobel recordó su niñez con sus abuelos, pastores del Alentejo. No lo recordaba, lo leí aconsejado por Sergio y se me cayeron varias lágrimas, Así que os dejo con el desaparecido Nobel y con nuestro pequeño cuento alentejano, que he recortado en una galería para que lo vean mejor.

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La parábola del Estado y la agencia de rating

febrero 7, 2012

Érase una vez, en un país muy lejano, un Estado del Bienestar que tenía que cruzar por una honda, salvaje y caudalosa crisis. Podía remontar la corriente hasta la otra orilla, pero había un problema: dentro del agua no podía ver bien, así que corría el peligro de nadar sin rumbo sin llegar a tierra firme.

Meditaba en ello el Estado del Bienestar cuando se le acercó una agencia de rating. Le dijo “Yo también quiero cruzar esta crisis, pero la corriente me llevaría, soy muy débil. En cambio, tengo un gran sentido de la orientación. Se me ocurre algo: crucemos juntos. Tú nadas y yo iré sobre tu espalda, guiándote”.

El Estado del Bienestar se quedó mirando a la agencia, sus peludas patas, su larga cola rematada en un brillante y puntiagudo aguijón. “Pero cuando estemos en el agua quedaré a tu merced. Aprovecharás para picarme”.

“¿Cómo se te ocurre?”, le contestó la agencia. “¿Es que no razonas? Si te clavo mi aguijón, nos hundiremos los dos y yo también moriré. Yo dependo de ti, así que sería suicida matarte”.

Al Estado del Bienestar le pareció razonable lo que le decía la agencia. Después de todo, ¿quién quiere morir? Así que se la subió a la espalda y comenzaron a cruzar.

Pero a medio camino, cuando aún faltaban muchos metros hasta la orilla, el Estado del Bienestar sintió cómo el aguijón se clavaba en su cuerpo. El veneno lo paralizó, y comenzaron a hundirse sin remedio. Alcanzó a preguntar “¿Por qué?”. Y justo antes de ser engullidos por los rápidos, la agencia alcanzó a contestar “Lo siento, no pude evitarlo. Es mi naturaleza”.

Llegan los ministros de Rajoy

diciembre 21, 2011

Ministros de RajoyGobierno en pleno: ya llegan los ministros de la era Rajoy. Yo no hablaría de ministros, sino de consejo de ministros, en pleno, en plural: una araña con muchas patas, una cabeza y una sola idea en la cabeza: recortes.

De coches, crash, cars, Gary Moore, Nine Inch Nails y J.G Ballard

diciembre 10, 2011

Bueno, de entrada aviso que este post iría mejor (y estaría mejor escrito) en la Música para Replicantes de @irianovo. Pero de todas formas allá voy:

coches cars crashCada cierto tiempo, hay una canción que me vuelve a la cabeza: Cars, de Gary Numan. Ya se sabe que los himnos que uno escucha de niño se pegan con cola a la memoria; podrán ser buenos o malos, pero ahí se quedan.

Fue uno de los primeros vídeos que ví. En aquel entonces, la industria de los efectos especiales estaba en pañales, por lo que quedé, a mis diez añitos, sorprendido por este ochentero, popero, kitsch a más no poder vídeo. Recuerdo que mi hermano y yo nos preguntábamos, ¿cómo harán para que el cantante aparezca deslizándose por el teclado? Gary Numan no deja insertar el vídeo, por lo que os invito a verlo en este enlace.

La cosa es que, hace poco, traté de buscar de nuevo el vídeo. Batallé mucho para encontrarlo, pero en cambió me topé con una versión en directo de la canción que el mismo Numan cantó hace dos años con ¡Nine Inch Nails! La versión es buenísima.

Y aquí viene la conexión con J.G. Ballard, uno de mis escritores favoritos: En esa búsqueda de Cars, me encontré con un trozo de un documental de BBC 4, Synth Britannia, sobre los derroteros que tomó el rock en el Reino Unido tras el punk. El documental, claro, se ocupa de Gary Numan, y lo glosa Ballard.

El escritor viene a cuento por aquella novela, Crash, sobre la obsesión de los seres humanos por los coches. Yo no la he leído; en su día, me quedé desorientado por la versión que hizo David Cronenberg en 1996. Pero Gary Numan y la BBC ya me están convenciendo de que me la pida estos Reyes.

36 años después, Franco seguía ganando la Guerra Civil

diciembre 1, 2011

Franco ha muerto

Han pasado más de tres décadas de la muerte del dictador Francisco Franco (muchos, como @sarariosglez, se indignan cuando alguien duda en llamarle o no dictador) y, a su manera, a la manera de la historia en España, sigue ganando la guerra. Sigue ahí, en el Valle de los Caídos, presidiendo el descanso eterno de los que ganaron la guerra, y también de los que la perdieron. De los que machacó en vida y sigue machacando en el inframundo. Tímidamente, una comisión de expertos ha solicitado que sus restos sean sacados de ahí. Solicitado, no exigido. Tememos a que, como le dijo una señora a @pvdorado, “Franco salga de verdad por ahí”.

Reyes, nobles y grandes de España

noviembre 28, 2011

Bueno, como os había comentado, estoy haciendo una escenografía para una obra de teatro de mi suegro. Hay algunas escenas que transcurren en un palacio, y para ellas he hecho estos dos retratos. Os juro que intenté emular a Velázquez, Goya y los grandes de España, pero aparte de no saber ni siquiera imitarlos, siempre que me pongo a dibujar me sale el estilo caricaturesco. En fin, ¡espero que sirva y al patrón no le importe! Amén de dar pie a una reflexión: Desde que el Duque de Palma, Iñaki Urdangarín, está metido en líos de justicia, para mí los nobles y grandes de España son una caricatura de lo que alguna vez fueron.

20N: La mañana siguiente

noviembre 21, 2011

“Llevábamos meses así, coqueteando, acercándonos. Una caricia aquí, una mirada allá. Aquel día nos fuimos de cañas, luego de copas. Lo último que recuerdo fue entrar juntos al colegio electoral. Vagamente me veo sacar un DNI, coger una papeleta, mi cabeza daba vueltas. Y ahora estoy aquí, a la mañana siguiente, en la cama con un dinosaurio… ¡Dios, qué he hecho!”


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